Sobre mí

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“Cocinando con el corazón”

 

Siempre me ha gustado cocinar, ya de niña jugaba a mezclar especias y observaba a mi madre mientras guisaba como quien mira a un mago elaborar sus pócimas maravillosas.

Aprendí a cocinar jugando y a comer guisando; cuando descubrí que el sofrito debía llevar pimiento para conseguir realzar el sabor del resto de los ingredientes y que los condimentos, combinados con acierto, podían lograr sabores sorprendentes.

Pero cocinar me gusta sobre todo porque para mí es una manera de acercarme a los que me importan, de decirles cuánto les quiero, buscando a la vez una reciprocidad en el sentimiento pues, no hay nada más agradecido que un comensal satisfecho.

Me llamo Lourdes, tengo cuarentaytantos y me gustan Bach, la lírica, el flamenco (todo ello a pie de escenario si es posible), el champagne, el buen vino, la cerveza Alhambra 1925 en botella y súper fría, los viajes en barco, salir de cañas o a comer de manos de los grandes chefs del mundo.

Mi blog vio la luz en un momento personal complicado, un momento de búsqueda y necesidad de crecer sin salir de mi entorno, de no quedarme inmóvil mientras los demás desplegaban sus alas.

Tras años apartada del mundo laboral dedicada al cuidado de mi familia, por qué no desarrollar mi pasión por los fogones? Por qué no hacerlo de una manera más profesional inyectándome directamente en vena una sobredosis de autoestima?.

La decisión estaba tomada, he encontrado el camino pensé y me matriculé en un curso de cocina a distancia. Un curso que me supo a muy poco y al que quise dar continuidad con más cursos que por desgracia casi siempre me cogían demasiado lejos o requerían una dedicación exclusiva que por ahora no me puedo permitir.

Así, para que lo asimilado no cayera en saco roto y para no dejar de aprender, nació este blog ,”Ya sé lo que quiero” con el que además de compartir con vosotros lo que hago, me obligo a mantener una disciplina de trabajo y estudio por el compromiso adquirido de publicar, como mínimo, un post semanal.

A sabiendas de que dentro de este mundo la proliferación de blogs de cocina roza la saturación; corrí el riesgo de hacer algo personal, de mostrarme yo misma en cada receta y aposté por un blog sincero, un blog en el que los platos presentados, en la mayoría de las ocasiones, se degustan de forma simultánea a su publicación.

Un blog que pusiera especial cuidado en la redacción de las recetas, porque no hay nada más tedioso que toparse con un libro de cocina mal redactado en el que, olviden incluir ingredientes o alguno de los pasos a seguir, de manera que si no sabes cocinar ni un poquito te saldrá un horror de comida.

Debo decir que no siempre es fácil mantenerse fiel a la cita, que las semanas no siempre se prestan a dejarte narrar episodios alegres y que, en ocasiones, me he sentido frívola por presentar deliciosos platos mientras sé de hogares en los que la alacena se encuentra vacía.

Pero no camino sola. Cuento con el respaldo de un grupo de fieles seguidores que me empuja a continuar y a empezar a creer que esto que hago realmente merece la pena. Tuve al principio también la ayuda de Ana, mi niña, de cuyas manos salieron muchas de las fotos que ilustran este blog.

Confieso intuir haber tomado la decisión correcta, sentirme realizada, importante e inmensamente feliz cuando escucho a mi chico presumir de comer como un rey y de mujer blogger.

Y no me olvido, por supuesto, de los amigos sumados gracias a esta afición mía de jugar a maga y que valen todo el esfuerzo del mundo.

Ya sé lo que Quiero, avanza un paso más, sumando a sus publicaciones crónicas gastronómicas y abriendo la posibilidad de realizar post a medida de quienes quieran dar a conocer sus productos desde esta ventana.

Se convierte en página web con la intención de llegar de un modo más profesional a muchos más de vosotros, pero manteniendo su esencia y seriedad a la hora de compartir mis recetas, creativas, tradicionales o de fiesta, con las que disfrutar, si os apetece, del cariño de los vuestros, preparadas en la cocina de mi casa a la que espero os sigáis asomando.

Besos.

 

Lourdes.